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Buena chanza, mejor pitanza

Limpieza de sangre

Limpieza de sangre

"Una moza puso sobre la mesa manchada de vino dos jarras de valdemoro, que Alatriste y el teniente de alguaciles despacharon por la posta, pues echar verbos habíales espoleado la sed. Yo, que aún no había cumplido catorce años, tuve que conformarme con un vaso de agua de la tinaja, ya que el capitán no me permitía probar el vino salvo en las sopas de pan que solíamos tomar como desayuno -no siempre había para chocolate-, o cuando me veía mal de salud, para que recobrase el color. Aunque Caridad la Lebrijana, a escondidas, me regalara con rebanadas de pan untadas con vino y azúcar, a las que cuando jovencito, y a falta de sonsoniche para comprar dulces, yo era aficionado. Respecto al vino, decía el capitán que ya tendría tiempo en la vida de beber hasta reventar, si lo quisiera, y que para eso nunca se le hacía demasiado tarde a un hombre; añadiendo que no poca gente cabal de la que había conocido terminó perdida por el zumo de Baco -todo esto lo contaba muy poco a poco, pues creo haberles referido ya que Diego Alatriste no era hombre de muchas palabras, y a menudo decía más con los silencios que en voz alta-."

 

Limpieza de sangre

Arturo Pérez Reverte

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